“Mostaceros”, ahora también en Retiro

No pensaba postear sobre el tema en el blog, pero me sorprendió la cantidad de gente que a partir de lo que tuitié y escribí en Facebook y mandé por mail a algunos amigos no conocía esta modalidad de choreo, así que acá va.

El domingo a la tarde volviendo de una semanita de vacaciones (sobre la que ya habrá relato y fotos en unos días), cuando caminaba de la Terminal de Omnibus de Retiro a la boca del subte, cruzando Mujica, me sorprendió una mujer avisándome que estaba “todo manchado”:

—joven… joven… JOVEN! —cada vez más fuerte, hasta que me di por aludido y me di vuelta— tiene todo manchado!

Con un 99,999% se seguridad se trataba de una “mostacera”, o también chorra hija de remilputa, digamos. Los mostaceros “laburan” en grupo, mínimo son dos, pero a veces son tres (o más). Alguien te mancha la ropa sin que te des cuenta. Originalmente se usaba mostaza o algún otro comestible cuando pasabas por algún carrito u otro puesto de venta de comida en la calle (de ahí el nombre de la modalidad), pero la verdad puede ser cualquier cosa. Esa misma persona u otra (siempre cómplice), te avisa que tenés la ropa manchada, y se ofrece a ayudarte. Vos parás a limpiarte, y dejás tu mochila o bolso o cartera o lo que sea. Un cómplice aprovecha la distracción para correr con tus cosas. A veces ni te das cuenta en el momento, y para despistar aún más, otro cómplice te alerta que se llevaron tus cosas con un “se fue para allá”, que es obviamente la dirección contraria a la que tomó el chorro real, y listo: alpiste.

A veces no se llevan tu bolso o mochila, pero aprovechan la distracción del momento y mientras te ayudan a limpiar la ropa, te vacían los bolsillos sin que te des cuenta.

Es un típico ejemplo de “viveza criolla”, ese cáncer argentino que abunda especialmente en porteñolandia.

Yo conocía la modalidad de choreo, se que es frecuente en microcentro, y el target típico son oficinistas con pinta de ir con algún bolso o mochila porta notebook. También sabía que era frecuente en Costanera Sur (aprovechando los carritos), donde el target son los turistas y sus cámaras de fotos, teléfonos, etc.

La verdad no me esperaba a una mostacera en Retiro, un domingo a la tarde, pero ahí estaba. Como decía, conocía el truco, y tuve los 2 segundos de lucidez necesarios para mandarla a la mierda, y seguir caminando apurando el paso y agarrando más fuerte mis cosas, hasta llegar a la boca del subte. Y recién cuando bajé a la estación y llegué al anden, me puse a hacer la evaluación de daños: me habían enchastrado con una cosa inmunda, apestosa, verde oscura, viscosa, grasienta. Tenía un dejo de olor a mostaza, así que probablemente en la mezcla hayan usado eso (lo cual explicaría parte del color también), pero no era solo eso. A menos que la mostaza podrida sea como lo que me tiraron (no creo que a los mostaceros les interese particularmente conservar su “arma” en la heladera ni dentro de las fechas recomendadas de consumo, ¿no?). Ni idea. Decía, me enchastraron la manga de la campera de plumas, un costado de la mochi de mano que tenía colgando adelante, la mochi grande de trekking, y el pantalón. De entrada vi solo el enchastre de la campera y la mochi de mano, y lo limpié como pude con carilinas mientras esperaba el subte. Pero todo el trayecto hasta casa seguí oliendo esa mierda (dios, como apestaba!!!), y además algunas personas me miraban raro. Al llegar a casa vi el resto del enchastre.

En fin, me tuve que dedicar a lavar de raje el pantalón, y las mochilas (una mierda, lavar la mochi grande implica todo un operativo en la bañera), y la campera de plumas… la campera de plumas ahí está. No es fácilmente lavable. Por suerte lo que me tiraron es bastante viscoso, y el exterior de la campera es semi-impermeable. Así que con un poco de suerte, zafé con la limpieza a base de trapito húmedo y paciencia que le hice. El riesgo es que parte de esa mierda se haya metido para adentro, se hayan impregnado las plumas, y que se termine pudriendo. Veremos. Ya me veo transformando la campera en chaleco…

Bueno, ahí tenés una historia de mostaceros. Moraleja: Si vas caminando por la calle en Buenos Aires, y alguien te alerta que tenés la ropa manchada, mandal@ a la reputísima madre que l@ remil recontra parió, incluso si te avivás (y animás), gritá lo suficiente como para que en los alrededores se enteren de la existencia de la lacra humana esa, agarrá fuerte tus cosas, y seguí caminando. Bajo ningún concepto aceptes ayuda, ni te descuides. Es una mierda… pero es así. Y preparate para encontrarte algún enchastre desagradable en una o más de tus prendas.

Lo que da más bronca y genera impotencia es ver la impunidad con la que estos hijos de puta se mueven. Porque laburan en grupo, en lugares llenos de gente y de comercios. En Retiro está lleno de comerciantes. Y de puesteros. Y del personal de seguridad de las distintas líneas de trenes. Y de policía. ¿Me van a decir que no los conocen? ¿Por qué mierda los dejan laburar? ¿Por qué son cómplices de los delincuentes?

SPAM telefónico

A veces creo que tengo teléfono fijo en casa solo por el servicio de internet. Porque la verdad rara vez recibo/hago llamadas, excepto de/a algún que otro miembro de mi familia, pero cada vez menos, porque muchas veces terminamos usando los celulares.

Entonces, 90% de las llamadas que recibo son SPAM de algún tipo. Encuestas, mayormente. Y en segundo lugar, algún ofrecimiento de algo “gratis”, de esos que después tiene algún truco atrás (caso típico, los “tenés preadjudicado un 0 km”). Siempre tengo puesto el contestador, así que me acostumbré a que no me moleste. Y que incluso me divierta.

Hoy me encontré grabado lo que creo es el SPAM telefónico del milenio… impresionante. De tan ridículo es divertido. Escuchen:

SPAM Telefónico

Si no podés escuchar con el reproductor (o no lo ves) bajate el archivo haciendo botón derecho sobre este enlace, y “Guardar enlace como…” o algo así, y después abrilo con tu reproductor preferido. De paso, el archivo del segundo enlace se escucha bastante mejor…

Deshabilitar el chat de Facebook. Pero de verdad. En serio.

Facebook estuvo haciendo cambios en la interfaz de usuario. Como cada vez que Facebook hace cambios, se da de la siguiente manera:

  1. Te fuerzan el cambio aunque no lo quieras, y sin avisar. No ofrecen la posibilidad, como otros servicios, de volver (aunque sea por un tiempo) a la interfaz anterior;
  2. Incorporan funcionalidad nueva que no podés deshabilitar;
  3. Modifican las reglas del juego o la funcionalidad anterior;
  4. Rompen cosas que andaban perfecto;
  5. Incorporan algunas mejoras;

Supongo que tienen buenas intenciones, y en realidad ellos apuntan al número 5 de mi lista, pero son medio tarados, y no logran cumplir con 5 sin meter en el medio los puntos 1 a 4. En fin.

La novedad de los últimos días es una barra lateral hinchapelotas que te muestra las últimas actualizaciones y comentarios. La idea no está tan mal, aunque sería bueno poder ocultarla del todo cuando no la querés. Y por alguna razón, a mi al menos la opción de ocultar la barra lateral me funciona a medias.

Encima alguien determinó que estaba buenísimo fusionar esa nueva barra con el chat de Facebook, haciendo un pasticho 2×1 de dos servicios que no tienen nada que ver.

Y en el medio… decidieron que mejor estés disponible en el chat siempre. Aunque no quieras. Sí, podés destildar la opción de “disponible”, pero en general a mi me pasa que cada tanto, el Gran Facebook toma la decisión unilateral de volverme a poner disponible.

Lo malo es que no hay un puto setting para configurar todo esto, lo bueno (?) es que en un intento de correr atrás de Google+, están dándole más importancia a los grupos de amigos, y una de las cosas que hicieron es que puedas limitar tu visibilidad del chat a solo ciertos grupos de amigos. No se si esta opción estaba de antes… la verdad durante años tuve el chat completamente deshabilitado, así que no se. Lo veo recién ahora que inventaron esta barra nueva, y que me quitaron la posibilidad de no usar el puto chat nunca si no quiero.

¿Entonces? ¿qué podés hacer si no querés estar disponible en el chat?

  • Creás un nuevo grupo de amigos;
  • No ponés a ningún amigo dentro;
  • Limitás tu disponibilidad diciendo que solo querés estar disponible para ese grupo;

Es un hack, esto no debería ser así, debería ser más fácil, debería poder NO usar el chat si no quiero, pero mientras tanto, es lo que hay…

Un par de meses con Android

Después de más de un año de darle vueltas al asunto, finalmente abandoné a Nokia y a Symbian. Sí, el “Elopocalypse” y las decisiones que Nokia tomó a partir de eso ayudaron a que me termine de decidir.

¿Por qué dudé tanto tiempo? Porque el hardware de Nokia es lo más, y probablemente lo siga siendo. Y porque estaba convencido que Symbian todavía era salvable. Pero bueno, aparentemente Nokia se volvió una corporación lenta y perezosa, y la “solución” que encontró a su problema fue juntarse con Microsoft. Y como soy de los que considera que a largo plazo NADA bueno puede surgir para NINGUNA empresa/producto de una alianza con Microsoft, básicamente para mi el mensaje fue que Nokia me estaba “soltando la mano”. Tal vez mi postura al respecto sea extremista, cuasi-religiosa, pero es lo que hay :=)

HTC DesireY acá estamos, con un HTC Desire, con Android 2.2 (Froyo). Elegir la marca y modelo de smartphone no fue fácil, pero creo que el Desire cumple lo que quería: hardware y diseño aceptable (no es un Nokia, pero…), experiencia de la marca en la plataforma Android (HTC es pionera en esto), buena relación tamaño/peso, que pueda correr Froyo sin arrastrarse, tener cierta garantía de que eventualmente se actualizará el OS a 2.3 (Gingerbread)… y creo que eso sería el resumen.

La verdad estoy muy contento con el equipo, y con Android. Realmente Symbian está a años luz de esta plataforma (al menos S60 5th edition; no he tenido oportunidad de probar bien Symbian^3, pero por lo que leí, sigue quedándose a mitad de camino). En las únicas cosas que extraño al dúo Nokia/Symbian es en las funciones de telefonía, no se explicar bien por qué, supongo que tiene que ver con la enorme experiencia de Nokia haciendo teléfonos, pero sigo sintiendo que hay algo en ese aspecto que no está bien en el Desire. No se si es HTC, no se si es Android. Y también a lo mejor es costumbre… fueron años de usar otra plataforma. Y hay detalles del hardware que podrían estar mejor. Mi Nokia 5800 definitivamente tenía mejor calidad de recepción, y el GPS andaba mucho mejor. Y estamos hablando de un teléfono de gama media de Nokia de hace como 4 años, contra un HTC Desire que fue el equipo bandera de HTC a principios de 2010.

Fuera de eso, otros aspectos del hardware y del OS son geniales, en especial comparando contra el Nokia 5800: la interfaz es mucho más fluida, una pantalla capacitiva es muchísimo mejor que una resistiva, Android es muy estable (aunque he tenido en estos meses un par de cuelgues o comportamientos extraños), y por el lado de HTC, la interfaz “Sense” le agrega bastantes detalles piolas/útiles.

Con Android terminé de entender esto que varias veces me trató de explicar Darío y no pudo (perdón Darío, supongo que es un caso de “ver para creer” :P ). No importa que el Nokia N8 sea probablemente el teléfono con mejor hardware del mercado (al menos lo era hasta hace un par de meses), y que Symbian sea recontra eficiente en el uso de recursos, y super estable… la “guerra” está en las apps, en el ecosistema, y esto es algo en lo que iOS y Android están muy por arriba de Symbian.

Otra cosa que funciona muy bien en Android es todo el tema de la sincronización con Google. La integración de todos los productos de Google con el teléfono es excelente, y si uno es usuario de Google, al toque se ven las ventajas.

Y las apps… el Android Market todavía es “chico” comparado con el de iPhone, pero tenés aplicaciones para lo que quieras, y hay *muchísimas* aplicaciones gratuitas de muy buena calidad, y muy útiles.

Conclusión, estoy más que conforme con el cambio, excepto por una cosa…

Básicamente hay una sola cosa en la que el HTC Desire suckea, y reconozco que no lo tuve en cuenta cuando tomé la decisión de comprarlo: el espacio de almacenamiento interno. Para una plataforma como Android, que el teléfono te quede con solo 142MB de espacio libre es *tristísimo*, y no, no importa que puedas ponerle una microSD, porque no todas las aplicaciones son instalables en la microSD, y porque la solución estándar de Android 2.2 para mover aplicaciones a la microSD es una solución a medias, mediocre y pedorra (Google, I’m looking at you…!). Si no fuera por esta limitación, el Desire sería, para mi, para lo que yo buscaba, casi perfecto.

Por suerte Android es una plataforma relativamente abierta, así que si estás dispuesto a quedarte sin garantía, y a arriesgarte a “brickear” el teléfono, y entendés un poco de sistemas operativos y te llevás bien con la tecnología, podés “rootear” el teléfono, y a partir de ahí, podés implementar una serie de workarounds para resolver el tema del espacio de almacenamiento interno, aprovechando la microSD de una forma más piola. O sea, podés hacer lo que deberían haber hecho los ingenieros de Google de entrada… (eso, o forzar a los fabricantes a no sacar al mercado aparatos con menos de 1GB de almacenamiento *libres* para el usuario).

De paso: rootear el teléfono no es para cualquiera, no dejes que un blog o foro en internet te convenza de lo contrario. Y rootear el teléfono no alcanza para hacer cosas como instalar A2SD+, para eso además tenés que flashear otra ROM, o sea que tenés que estar dispuesto a meter una ROM no oficial, no necesariamente testeada/diseñada para tu hardware, o como mínimo, una oficial “manoseada” por algún cooker. Y la documentación que hay en internet al respecto es un desastre: muchas veces está desactualizada, es errónea, las herramientas y ROMs terminan posteadas en Megaupload y esas bostas, los que las suben el 90% de las veces ni se toman el trabajo de publicar un MD5 de los archivos (con lo cual ni siquiera podés controlar que lo que bajás, baje bien), en fin, es todo una gran mierda de desinformación y ruido y “sabelotodos” que escriben boludeces porque pueden y es gratis. Si sos conservador, no te recomiendo esto del rooteo. Ni un poco. Y si no sos conservador, o si no te queda más remedio, tratá de buscar a alguien con experiencia previa de primera mano, relativamente reciente, en un equipo de la misma marca/modelo que el tuyo. Y leé. Leé MUCHO. Tratá de entender lo que estás haciendo, a fondo. En ese sentido, para mi fue invalorable la ayuda, consejos, info y aliento de Liber y Gustavo. ¡Gracias muchachos!

Así que acá estamos: soy un (¿ex?) “Nokia fanboy” que saltó al tren de Android de la mano de HTC, y a pesar de algunos puntos flojos de HTC en particular, y de Android en general, no está mirando para atrás ni un poco, y ya se siente como en casa :) Nada mal considerando que la transición se dió hace apenas dos meses, y que Android está evolucionando muy rápidamente…

Amigos lejanos

Ayer durante el almuerzo una aceituna negra me produjo un flashback a mi último día en Madrid en 2006, a Sil y a su familia. Hoy el “Flickr badge” que está al pie de mi blog se le ocurrió mostrarme justo esta foto, de entre tantas que tengo:

Con Sil, JEG y Daian

Miraflores by el cHagHi | CC by-nc-nd

… y justo hoy es el cumple de JEG.

Y nada, me pintó la nostalgia mal por los amigos que están lejos. En particular por aquellos que encima son recontra-hiper-vagos con la tecnología (aunque la tienen disponible), y te complican incluso el contacto por e-mail o Facebook o chat o *algo*… exactamente como Silvia y Javier :)

 

Volviendo a Twenty Ten (casi…)

(sí, este es un post geek/ñoño, de esos que algunos amigos que me leen desde Facebook después dicen no entender ;) You’ve been warned!)

Después de varias semanas, volví atrás casi todas las customizaciones que había hecho en el “look & feel” del blog; sigo usando un theme heredado del default “Twenty Ten”, pero con poquísimos toques: la fuente del título, y algunos ajustes en como se muestran las imágenes.

¿Por qué? Porque con los otros ajustes que había hecho, el sitio se veía más personal, más diferente, pero también… menos legible. Cada vez que entraba a un blog hecho con WordPress que usaba Twenty Ten, no podía dejar de pensar “pucha, que limpio y legible se ve esto…”

Hacer un theme diferente es fácil, hacer un BUEN theme, desde el punto de vista de diseño, legibilidad, etc., no. Así que hasta que aprenda, o tenga más tiempo para dedicarle, o lo que fuere, volví a las bases.

De todos modos la mayoría de la gente que lee esto lo hace vía RSS (bah, eso supongo, pero no me he puesto a hacer estadísticas al respecto), así que el theme es bastante irrelevante.

Amigando al blog con los celulares

Estuve haciendo algunas mejoras para que el blog se visualice mejor desde un celular. La realidad es que si lo navegabas con un smartphone con un navegador moderno cargaba bien, pero no estaba optimizado para este tipo equipos (pantalla pequeña, pantalla táctil o navegación con un trackball o teclado numérico, etc). Y ni hablar si le entrabas con un celular más viejo o limitado.

Bueno, ahora si entrás a http://m.chaghi.com.ar/blog, lo que ves es un diseño optimizado para celulares y otros dispositivos móviles. Obvio tenés que entrar con uno de estos equipos para que tenga gracia. De todas maneras, el sistema debería autodetectar si entrás con un celu y cambiar al sitio para móviles, y viceversa.

Todavía hay algunas cosas que mejorar, por ejemplo, varios textos se ven en inglés. Pero bueno, tiempo al tiempo.

La magia está realizada con el plugin WordPress Mobile Pack, que básicamente resuelve todo. Sólo hay que instalarlo y configurar un par de opciones. Es muy completo. Incluso activa una página de administración optimizada también para celulares, que sirve por ejemplo para editar artículos y realizar algunas otras tareas administrativas en el blog. Este post está creado desde mi celular :)

Así que ahí tienen: los miles y miles de personas que entraban a éste blog con su celu (?), ahora tienen una versión especial para ellos! No es genial?

Acentuame el SMS

¿Cuántas prestadoras de telefonía celular hay en Argentina? Básicamente, 3: Movistar, Personal y Claro. 4, si querés contar a Nextel (OK, contémosla, total…)

SMS

SMS from Ivan por Morton Lin | CC by-nc-nd

Digo yo, ¿tanto les cuesta ponerse de acuerdo en la codificación de caracteres, de manera que cuando alguien usa acentos, eñes, signos de exclamación/pregunta de apertura, etc., en un SMS de un usuario de la operadora A, a un usuario de la operadora B, el mensaje llegue a destino como fue escrito? El caso entre Movistar y Personal por ejemplo ya es patológico. No se quien se manda el moco, pero cualquier SMS con caracteres fuera del rango ASCII estándar desde un celular de Personal a uno de Movistar llega para el culo, con todos los caracteres “especiales” convertidos en signos de pregunta de apertura (¿). Es patético.

Sí, yo se que algunos consideran más cool, o más eficiente, o algo, escribir sin tildes, abreviando, reemplazando el grupo “qu” por “k”, etc. Cada uno es libre de escribir como quiera… no es el punto. Yo soy hinchapelotas y me tomo el laburo de escribir en castellano bien (cada vez menos laburo, porque los teléfonos hacen cada vez más fácil escribir bien… a veces es más lento y complicado “pelear” contra el teléfono para escribir mal, que escribir bien). Y las operadoras no tienen por qué transmitir mal entre ellas lo que escribo. Con ese criterio, también sería aceptable que recorten los mensajes o cambien palabras o reemplacen caracteres al azar. Y no da.

Encima no es una limitación tecnológica, porque con mensajes enviados entre usuarios de la misma operadora, funciona perfecto.

¿Entonces? Entonces la o las personas dentro de Claro, Personal, Movistar y Nextel que deberían resolver esto y tienen el poder para resolverlo y no lo hacen son una manga de energúmenos inútiles mediocres sin profesionalisimo.

Y los odio, eso. Porque encima debería ser TRIVIAL de arreglar.

Ascensores, esas máquinas diabólicas

Habiendo escalera...Habiendo escalera -el propietario- no se responsabiliza de los accidentes que pueda ocasionar el uso del ascensor

El cartel está en un edificio viejo, que fue modernizado, pero que conserva varias perlitas. Me imagino que la placa esta (colocada sobre el ascensor) fue conservada a propósito, y responderá a una época en la que los ascensores eran una novedad tecnológica desconocida y peligrosa…

On running

Hace 8 meses que corro de manera más o menos regular, 2 o 3 veces a la semana, entre 7 y 8 km. Si hace un tiempo atrás me decías que iba a estar haciendo esto, y disfrutándolo, y hasta necesitándolo, me hubiera cagado de risa.

Running

Running por Tomas Fano | CC by-sa

Y es que siempre pensé que esto del running era aburrido. Que hacía mucho calor, o mucho frío, o que la ciudad es fea, o que el terreno muy duro, o muy blando, o que hay mucho tránsito, o… excusas.

Para ser un poco más justo conmigo mismo, el año pasado, durante mi estadía en La Feliz, tuve intenciones de empezar a correr. La idea era contagiarme de la mucha gente que corre por la costanera, aprovechar esos meses, y transformarlo en un hábito, de manera que cuando volviera a Baires, iba a estar acostumbrado, e iba a dejar atrás las excusas. Era un plan brillante… pero nunca lo ejecuté. No conté con mi última excusa: las zapatillas. ¿Cómo iba a empezar a correr sin zapatillas especiales? Y entonces lo patié, y auto-jugué un juego del huevo y la gallina con el razonamiento “no voy a gastar $X en zapas si no estoy seguro de que vaya a aprovecharlo” y “no voy a empezar a correr con estas zapas de mierda que tengo y arriesgarme a lesionarme”. Y así pasaron mis cuatro meses en MDQ, donde hice varias cosas, pero correr… nah.

Y así pasó el tiempo, volví, seguí con mi vida, y en mayo del año pasado decidí volver a intentar un ascenso, en Vallecitos. Y estuvo buenísimo, pero volví a plantearme esta cuestión de “pucha, si tuviera más aire, más gambas, si estuviera mejor físicamente, cuanto más hubiera disfrutado esto…” Pero obviamente no hice nada al respecto. cHagHi y deportes nunca fueron una buena dupla… o eso creía yo.

Unas semanas después, Hielo Azul en conjunto con Rodrigo Mazzola arrancó con una propuesta de entrenamientos planificados para trekkings y ascensos (o simplemente para hacer actividad física y sentirte mejor), intitulada “Tu mejor cumbre”. Y decidí prenderme. Me cerraban los horarios. Era en grupo. Se prendían varios amigos que conozco de otros tantos viajes. ¿qué mejor?

Y fue un camino de ida. Entrenar con la guía de alguien que sabe, es buenísimo. Entrenar en grupo, aún más. Y eso hizo que además del entrenamiento específico de los sábados, empezara a salir por mi cuenta. Al principio fue solo para cumplir con la consigna de “hacer algo en  la semana”, para hacer valer más la actividad del sábado. Era casi como una obligación auto-impuesta. Por suerte cuando se me pone algo en la cabeza soy bastante testarudo, así que a pesar de que todavía hacía un poco de frío, empecé a salir a la mañana temprano, muy temprano, antes de ir a laburar. ¡Masoquista!, dirán. Y sí… la verdad que un poco, sí.

Pero pasaron las semanas, y de pronto descubrí que correr está bueno, hace bien, no es aburrido, y se va transformando en una droga. Una droga buena y saludable.

En el medio me esguincé levemente un tobillo, y me agarró una pequeña tendinitis, y descubrí que mis zapatillas de mierda eran… bueno, eso, una mierda, y terminé invirtiendo en zapas como la gente. Pero son gajes del oficio, ¿no? Se sobrevive, y se sigue adelante :)

Otra “locura” que hice en el medio fue anotarme en una carrera. Y fue una muy linda experiencia, porque encima fue medio cross-country, nocturna, lo que le daba un condimento especial. Y me gustó tanto, que supongo que fue la primera, y que este año iré a por más.

Hace unas semanas atrás, en Domuyo, descubrí que el entrenamiento garpa. Garpa mucho. Ya lo sabía, lo sentía, pero bueno, fue una confirmación. Tener más fuerza en las piernas, y especialmente tener más estado aeróbico te permite disfrutar la película mucho, pero mucho mucho más.

¿Qué más? Encontré personas geniales. A algunos los conocía, pero no a todos, y formamos un grupo muy muy lindo, que fue trascendiendo el “juntarse el sábado a entrenar”.

Así que acá estoy. Entrenando. Corriendo. Y encima, disfrutándolo. ¿quién lo hubiera pensado?